Y parece que el invento del Año Nuevo que todos conocemos y festejamos, nació en un momento de efusividad creativa del papa Gregorio XIII, es decir que toda la parafernalia pirotécnica, los brindis y los etcéteras responden a otra, me atrevo a adjetivizar, manipuladora convención de la iglesia catolica del siglo XVI.
Y también parece que esta época en que vivimos, es la época de las develaciones, de la caída abrupta de las mentiras que nos dominaron durante 21 siglos, ya que hay una ley Universal a la que no escapa nada y no sé si figura en el Kybalion: “las cosas se caen de maduras”. Por eso nos enteramos que a las 8:44 hs del viernes pasado (20/03), la trayectoria de la Tierra alrededor del sol cruzó uno de los punto de equinoccio celeste marcando: La igual duración del día y de la noche, el inicio del otoño en el hemisferio sur y el inicio del ciclo astrológico con Aries. Con todos estos datos, si dejamos de lado el invento de Gregorio, nos damos cuenta que no hay mejor oportunidad para definir el inicio de un nuevo período, llámese año, que este momento.
El equilibrio entre el día y la noche, que el pasado viernes 20 tuvo 12 horas cada uno, nos remite a los inexorables ciclos de la vida, a los fines y a los comienzos, a las pérdidas y a las nuevas oportunidades, a la importancia de buscar el equilibrio en todo lo que hacemos.
La llegada del otoño marca la conclusión de la cosecha, es un período de recogimiento, reflexión y agradecimiento por todo lo recibido. El cielo más azul y la luz del Sol más dorada nos invitan a contemplar la belleza de la naturaleza y recordar que nosotros también somos parte de ella y obedecemos a los mismos ciclos.
El signo de Aries simboliza el comienzo de todas las cosas, favoreciendo el inicio de nuevas relaciones, de nuevos proyectos, de nuevos ciclos y también la siembra de las semillas que queremos ver germinar en el año que sigue. Un soplo de nueva energía nos renueva, revigoriza y predispone a continuar luchando por nuestra felicidad.
Por todos estos motivos, la llegada de un nuevo año astrológico es un momento muy importante, que merece, si no un brindis con champagne o una explosión de fuegos de artificio, al menos un momento de reflexión y de vibración positiva.
Nada más justo, por lo tanto, es darle a este día la importancia festiva que merece como un nuevo, y por que no, legítimo Año Nuevo. ¿Porque no dejamos de lado las convenciones culturales del mundo racional de los hombres (que siempre convienen al poderoso de turno) y conmemoramos en esta fecha lo que el movimiento cosmico del Universo nos indica?
Entonces, Feliz Año Nuevo gente..!!! Que este nuevo ciclo sirva para iniciar la mejora de nuestras vidas con la energía renovada de este nuevo período Astrológico regido por el Sol.
Este artículo surgió a partir de un email que recibí hoy a la mañana, no se quien es el autor del texto original pero el email viene de Brasil y tiene la rúbrica de Silvia Eick, me pareció importante compartirlo.
Jo Etcétera
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